CLELIA VOLONTERI: UNA VIDA ATRAVESADA POR LORCA

Clelia Volonteri ha dedicado años a estudiar y difundir la obra de Federico García Lorca. Entre la investigación y la emoción, su vínculo con el poeta español se transforma en una forma de militancia cultural que mantiene viva su memoria en Buenos Aires.

Clelia Volonteri ama el teatro y la literatura. Trabaja como psicoterapeuta y, hasta hace poco, fue profesora de filosofía, carreras que cursó en la Universidad de Buenos Aires. Hija de padres socialistas, que vivieron muy intensamente lo sucedido con la Segunda República Española y el triste destino de los republicanos, entre los que se cuenta Lorca, en su casa se leía su obra y se lo recitaba. Su primera lectura lorquiana fue el Romancero Gitano. Aunque era una niña y no entendía todos sus versos, le fascinaban sus imágenes y la música de sus poemas.

Cuando Clelia habla de Lorca, la pasión le brota por todos lados y podés quedarte con ella hablando largo y tendido sobre Federico, como si un hilo invisible de amor e intensidad los uniera desde siempre. No solo sabe mucho en torno a la vida y la obra de Lorca, sino que además lo celebra y mantiene viva su memoria.

Hablamos con Clelia sobre su pasión lorquiana, sus procesos de investigación en torno a su vida y su obra, y sobre los modos en que mantiene vivo el deseo por seguir descubriendo nuevas facetas del artista.

Lorca es una figura muy trabajada desde lo académico, pero también muy apropiada desde lo sensible. ¿Cómo convivís vos con esas dos dimensiones?
Me interesan ambas. Desde hace muchos años investigo su vida y su obra y realizo un grupo de estudio semanal sobre ambos aspectos. Desde lo sensible me siguen emocionando profundamente su poética y dramaturgia, pero también su breve e intensa vida. Me sigue conmoviendo cada vez que lo leo o interpreto.

De todo lo que conocés sobre su vida, ¿qué anécdota o episodio te sorprendió más?
La temprana sensibilidad ante la injusticia social, que aparece en sus textos de adolescencia. Y también sus inquietudes filosóficas y espirituales, siendo tan joven. Hay un texto autobiográfico Mi pueblo que da cuenta de ello. Y las Místicas, que escribe a sus 17 años de edad.

Si tuvieras que elegir un texto de Lorca que hoy te represente especialmente, ¿cuál sería y por qué?
Su poemario Poeta en Nueva York, escrito en 1929, en el que denuncia la crueldad del capitalismo. Tan vigente hoy, casi a cien años de la experiencia neoyorquina del poeta, que asistió al crack de Wall Street.

¿Sentís que hay un “Lorca argentino” en la forma en que se lo lee o se lo representa acá?
Sin ninguna duda. Es una pasión colectiva que nació en 1933 y nunca se ha interrumpido. En ese año la ciudad de Buenos Aires lo consagró como dramaturgo, según sus propias palabras. Y el público rioplatense comprendió inmediatamente la genialidad de su obra, que se popularizó enseguida. Federico habla de ello en varias entrevistas, afirmando que el público argentino es más inteligente y acepta el desafío que le plantea el autor.
Mientras que en España, por ejemplo, Bodas de sangre solo fue valorizada por los críticos en su estreno en 1933 (el público madrileño la recibió con tibieza), en Buenos Aires se alcanzaron las 170 representaciones a teatro lleno. Federico, que pensaba quedarse en nuestra ciudad quince días, terminó viviendo aquí seis meses.
En sus cartas le dice a sus padres: “Acá soy famoso como un torero”. “En América, un poeta es un príncipe”. Y desde entonces sus obras se representan continuamente; asimismo, siempre hay espectáculos que toman aspectos de su vida y diferentes versiones de sus obras teatrales.
El periodista Víctor Hugo Morales ha dicho: “Lorca es el alma del teatro de Buenos Aires”. Argentina, Uruguay y México han sido los países que han difundido su obra y la mantuvieron viva, mientras que en la España franquista estuvo prohibida.
Y en el año 2019, en el contexto del Encuentro Nacional de Escritores realizado en Monte Hermoso (Provincia de Buenos Aires), “La Luna con Gatillo” eligió el 18 de agosto como el Día Internacional de la Insurgencia Cultural. Poco a poco se adoptó esta fecha en muchos países, que reconocen la dimensión de García Lorca.

¿Qué es Voces Lorquianas de Buenos Aires? ¿Cómo surge y cuál es su propósito?
El 18 de agosto —día del asesinato del poeta— del año 2018 realizamos la primera performance en el Centro Betanzos de Buenos Aires. Una noche de invierno muy fría y con intensa lluvia. Sin embargo, tuvimos una sala colmada de personas ansiosas de acompañar nuestro objetivo de homenajearlo, con una representación músico-teatral y plástica que tuvo como título Lorca en Buenos Aires.
El entusiasmo que recibimos del público nos llevó a continuar nuestra experiencia y, a partir de entonces, hemos realizado muchas presentaciones abordando diferentes temas: Lorca, partidario de los pobres, Las mujeres de Lorca, Federico en Buenos Aires, Lorca, presencia viva, Lorca y Discépolo, poetas del pueblo, etc.
Posteriormente ampliamos con otros poetas con compromiso social: Rodolfo Walsh, Alfonsina Storni, Luis Alberto Quesada, Raúl González Tuñón, María Elena Walsh y otros. Durante la pandemia seguimos las presentaciones en forma virtual, con emisiones en Argentina y España.

Este año se cumplen 90 años del asesinato de Federico García Lorca. ¿Cómo creés que debemos mantener viva hoy la memoria de este gran poeta?
El camino debiera ser leer su obra completa (esto es lo que me sugirió Isabel García Lorca, hermana menor del poeta, cuando la entrevisté en enero de 1996) y difundir la figura de Lorca en todas sus dimensiones: poeta, músico, dramaturgo, actor, director teatral, artista plástico.
Y, desde el punto de vista jurídico, apoyar la Querella Argentina contra los crímenes del franquismo ante el Estado español. En la querella está incluido Federico: detenido y desaparecido, sin derecho a juicio ni defensa, fusilado y del que aún no se han encontrado sus restos. Como nuestros 30.000 desaparecidos en Argentina.

¿Qué creés que sigue incomodando o interpelando de Lorca en la actualidad y cómo dialoga su obra con el contexto político y social de hoy?
“Recitar a Lorca es para mí una forma de militancia”, decía el querido Alfredo Alcón. Voces Lorquianas de Buenos Aires se inscribe también en ese objetivo.
Fue fusilado por “rojo y maricón” y esos aspectos siguen incomodando todavía hoy a los sectores reaccionarios, especialmente en España, donde se siguen vandalizando sus monumentos o placas de homenaje. O se trata de soslayar estas facetas, intentando definirlo como un poeta de espíritu infantil y apolítico. Nada que ver con la realidad, según nos dan testimonio sus textos y su compromiso político con la República Española.
Pero la figura del poeta ha alcanzado una dimensión universal y sus temas tienen hoy total vigencia. Se ha convertido en un autor clásico, que aborda los temas eternos de los seres humanos: la muerte, el amor, la pasión, la represión. Muy especialmente su decidida toma de posición al lado de los sectores vulnerables y marginados, su denuncia de la injusticia social, la posición pacifista y la problemática de género.

Este año también se cumplen 10 años del ciclo lorquiano en Espacio Tole Tole, teatro independiente ubicado en Once. Participaste en casi todas las ediciones: ¿cómo fue esa experiencia y cómo te preparás para la de este año?
Asistí al primer ciclo y nunca pude alejarme del Espacio Tole Tole, donde sin duda habita el duende granadino. Efectivamente, he participado ya desde el segundo año y siempre encontré una respuesta muy receptiva a todas las propuestas de mi grupo teatral.
Son tres días donde se respira un aire fresco de buen teatro y poesía, en compañía de colegas entusiastas, unidos en nuestro fervor lorquiano. Para este año 2026, en el que el ciclo anual coincide con el día del nacimiento de Federico, estamos ensayando con Rodrigo Marcó del Pont y Daniel Deybe una lectura con poesía y escenas teatrales, en un espectáculo que se llama Lorca y yo.
Y con Mirta Mato presentamos una propuesta, Lorca vive en Buenos Aires, relato dramatizado con anécdotas de los seis meses en los que Federico vivió en nuestra ciudad, con música, canciones y poemas dedicados a Lorca, de autores argentinos.

Para alguien que todavía no conoce la obra de Lorca y quiere acercarse: ¿por dónde recomendarías empezar?
Sin duda, el Romancero Gitano es una puerta de entrada óptima para abordar la obra. Pero aquí y ahora, y teniendo en cuenta la situación mundial, Poeta en Nueva York pareciera también un buen punto de partida.
Tiene total actualidad, porque todos los temas que denuncia este poemario están igual o peor que entonces: la guerra, el hambre, el racismo, la persecución a la población más vulnerable.

Contacto: voceslorquianasdebuenosaires

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